¿Te has decidido a colocar un suelo porcelánico? ¡No te arrepentirás! Pero para que luzca siempre como el primer día serán necesarias ciertas tareas de limpieza y mantenimiento. Hoy, algunos trucos sobre cómo limpiar un suelo porcelánico – también validos para revestimientos 😉 – ¡Vamos allá!

El suelo porcelánico es una de las opciones más utilizadas para el revestimiento de suelos y paredes por sus múltiples posibilidades estéticas y por tratarse de un material resistente que requiere muy poco esfuerzo para tenerlo reluciente y en perfecto estado.

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Si has elegido gres porcelánico para recubrir los suelos de tu vivienda y también para darle un toque decorativo y único a tu terraza, te va a resultar sencillo que luzca tan bonito como el primer día por mucho tiempo. Es un material con una mínima porosidad, algo que facilita cualquier tarea de limpieza.

Debemos diferenciar entre una primera limpieza a fondo tras la instalación para conseguir eliminar cualquier resto de la propia obra o reforma: cal, yeso, cemento… del mantenimiento periódico. Por otra parte, es importante tener claras unas premisas básicas para eliminar la suciedad que se acumula en el día a día sin deteriorarlo. Y por último, también conviene saber qué productos son los adecuados según el acabado: mate, brillante, en madera… que tenga el revestimiento que hayas elegido.

Reforma baño sanitarios

Proyecto de reforma en El Clot, Barcelona (ver proceso de reforma)

Primera limpieza tras la instalación

Una vez colocado, tu suelo presentará un aspecto algo apagado, probablemente con manchas blanquecinas de cal o incluso con alguna incrustación de restos de cemento o mortero.  No te preocupes, porque en cuestión de minutos, lo verás según el diseño que habías imaginado. Agua abundante, mejor templada, y una fregona suave es todo lo que necesitas para esa primera pasada que retirará gran parte de los restos propios de la instalación.

como lavar suelo porcelanico

En esa limpieza “de estreno”, es básico no utilizar ningún producto que pudiera resultar demasiado ácido ni recurrir al uso de elemento metálicos para intentar quitar algún resto que se haya quedado adherido.

Probablemente, esta limpieza inicial necesitará un segundo fregado, esta vez añadiendo al agua un producto específico en la proporción que indique el fabricante. Generalmente, se utilizarán cantidades mínimas, un “tapón” por cada tres partes de agua. De esta manera sencilla, y con ayuda de un cepillo de cerdas suaves (nunca metálicas), te garantizas que quedará eliminado cualquier mancha o resto de obra.

Limpiar un suelo porcelánico con amoniaco, buscando la máxima desinfección, no es lo más aconsejable, porque podría resultar abrasivo y afectar al color o al brillo de tu revestimiento. Tras esta segunda pasada, vuelve a fregar con agua para aclarar y retirar cualquier resto de producto limpiador y solo tienes que esperar a que el suelo seco para verlo impecable.

Para eliminar restos de suciedad que puedan haber quedado en las juntas, un viejo cepillo de dientes te vendrá genial.

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Limpieza y mantenimiento habitual

Es una de las ventajas de este tipo de pavimientos. Conseguir que su superficie esté como el primer día es muy fácil. Cuando solo necesites retirar el polvo y pequeñas partículas de suciedad de tu suelo porcelánico, simplemente pasa una mopa seca que consiga atraparlas.

mopa limpiar suelo porcelanico

Si requiere una limpieza más profunda, en primer lugar, barre con un cepillo suave (no escoba) o utiliza un práctico aspirador. Seguidamente, friega con normalidad, utilizando siempre un jabón con pH neutro, que encontrarás fácilmente. Recuerda no excederte a la hora de añadirlo al agua. Aclara con una segunda pasada, procurando escurrir la fregona al máximo, ¡y listo!

Si detectas alguna mancha persistente, un truco casero para limpiar el suelo porcelánico es añadir al agua una mínima cantidad de vinagre (mejor de manzana). La ligera acidez del vinagre, logrará eliminarla sin dañar la superficie.

Algunos detalles que conviene tener en cuenta

Hay que recordar que el gres porcelánico permite numerosos acabados. Es una de sus ventajas a nivel decorativo, pero puede que un acabado concreto requiera alguna medida especial a la hora de mantenerlo inalterable y reluciente. Por ejemplo, para limpiar un suelo porcelánico imitación a madera, no debes caer en el error de tratarlo como si realmente fuese un suelo laminado de madera, es decir, olvídate de utilizar cualquier tipo de cera o barniz que solo conseguiría generar manchas determinadas o una pátina que le va a restar brillo. En este caso, tras la instalación, puede ser necesario recurrir a algún producto específico para esa primera limpieza de suelos porcelánicos en madera.

Baldosa porcelanica imitacion madera

Fuente: www.bauhaus.es

Para terminar, unos consejos para una limpieza perfecta de algunos tipos de suelos porcelánicos:

Si tienes un porcelánico en negro que quieres que luzca impecable sin el más mínimo reflejo huellas, utiliza un producto neutro poco jabonoso, es decir, que genere la menos espuma posible. Tras el fregado, debes aclarar con agua templada en abundancia y secar con mopa para lograr que brille como un precioso espejo azabache. Esta solución también es la más aconsejable para que los suelos porcelánicos mate mantengan su color inalterable. Por último, si el acabado de tu suelo es rugoso, habitual en baldosas porcelánicas de exterior, utiliza una fregona de microfibra para evitar que queden hilos adheridos al pavimento.

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