¡Que llega el frío! Es hora de aislar tu vivienda si quieres conseguir un espacio confortable y energéticamente respetuoso. Descubre cómo mantener el calor en tu hogar.

Si acabas de adquirir una casa o bien tu vivienda tiene una antigüedad superior a los 40 o 50 años, que quizá nunca ha sido reformada, puedes estar seguro que su aislamiento térmico va a presentar deficiencias que conviene corregir.

Nuevos materiales y técnicas innovadoras hacen que actualmente aislar una vivienda resulte relativamente sencillo, siempre que acudas a empresas especializadas que sepan detectar las necesidades concretas de la vivienda.

Un buen aislamiento térmico no solo es una medida básica para favorecer la eficiencia energética (y el consiguiente ahorro económico), además, es indispensable para que un hogar resulte agradable y acogedor evitando que en calor se “escape” por muros, tejados o ventanas en invierno, o que, en verano, la casa alcance unas temperaturas difíciles de sobrellevar.

¿Por dónde empezar?

Cada casa es distinta y tiene características estructurales propias, pero si en la tuya, con la bajada de las temperaturas, te estás quedando helado incluso con la calefacción puesta, llega el momento de tomar medidas para tu propio confort.

Un estudio previo siempre es interesante porque no va a requerir el mismo tipo de aislamiento una casa de campo, la vivienda familiar del pueblo, un piso de ciudad o un apartamento en la playa.

En cualquier caso, ese pequeño análisis de la situación debe incluir una revisión de los muros que dan forma a la vivienda, revisando su técnica de construcción y fijándote en las posibilidades que ofrecen (por ejemplo, si existen o no cámaras de aire o algún tipo de aislamiento ya establecido).

aislamiento térmico

El tejado es también punto básico, ya que, según los expertos, por él puede llegar a perderse hasta el 30% del calor que generas en tu vivienda.

Por último, es importante, también, comprobar el estado de esos elementos básicos en un buen aislamiento como pueden ser ventanas, conductos, puertas o incluso los cajetines de las persianas.

Paredes y techos: ¿Cómo mejorar su capacidad de aislamiento?

Son los elementos clave porque su correcto aislamiento va a influir de manera determinante en la temperatura ambiente que se logre en el interior de la vivienda. Según los casos, puedes decidirte a hacer un aislamiento exterior (por ejemplo, en el caso de viviendas unifamiliares, o en aquellos en los que toda una comunidad de vecinos decide mejorar el aislamiento térmico de un edificio) u optar por mejorar el aislamiento desde el interior.

Para el aislamiento de paredes, entre las técnicas más utilizadas actualmente y las que dan mejores resultados destacan:

  • Aislamiento térmico inyectado

Requiere que las paredes tengan cámaras de aire internas que, simplemente, habrá que rellenar con los materiales adecuados que contribuyan a un mayor aislamiento. Puede hacerse desde el interior o desde el exterior, realizando en el muro, con maquinaria especializada, las perforaciones que lo permitan. Espuma de poliuretano o fibra de celulosa son los materiales a los que se recurre con mayor frecuencia porque proporcionan excelentes resultados siempre que queden distribuidos de manera uniforme por toda la pared.

  • Aislamiento térmico gracias a Trasdosados

En este caso, no se trata de insuflar en el interior de la pared elementos aislantes. sino de recubrir los muros con paneles que logren el mismo fin. Se recurre a paneles de celulosa, lana de roca, madera, corcho… que luego podrán taparse (con un enfoscado, capa de yeso o plancha de pladur) o bien dejarse a la vista. Como ejemplo, en el caso del corcho, se trata un material no solo aislante sino con un gran potencial decorativo, perfecto para un estilo rústico o súper moderno.

Además de la indispensable revisión exterior, para el interior de los tejados y falsos techo, el aislamiento térmico puede mejorarse, también, con el uso de esos mismos paneles o recurriendo a la tradicional lana mineral que, además, mejora de manera notable el aislamiento acústico, frente a ruidos. Otra opción es aplicar una capa de fibra de vidrio, con la que podrás lograr un efecto similar.

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Puertas y ventanas

En las pequeñas rendijas que puedan presentar los cerramientos de tu casa, el aire caliente (o el fresco que proporciona tu aire acondicionado en verano) encuentra una salida perfecta. En cualquier reforma que tenga en cuenta el necesario aislamiento térmico que proporcione confort y ahorro energético, la elección de las ventanas reviste especial importancia.

Escógelas con doble acristalamiento y con rotura de puente térmico. Si los marcos están deteriorados, es esencial cambiarlos para lograr el hermetismo que requiere un buen cerramiento. Sustituir los antiguos marcos de madera o hierro por unos más modernos en PVC o en aluminio de última generación hará que, en poco tiempo. amortices tu inversión mientras disfrutas de una temperatura óptima en el interior de la vivienda.

Del mismo modo es importante una revisión de puertas, conductos de canalizaciones, por los que pueda entrar el aire exterior, y cajetines de persianas que pueden presentar pequeñas grietas que han de ser reparadas. Tienes soluciones muy sencillas como burletes para las puertas o siliconas y masillas con las que es fácil sellar cualquier posible rendija que sea una evidente vía de escape que está reduciendo la efectividad de ese aislamiento térmico, tan importante a la hora de sentirte a gusto en casa.

 

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