Llega el frío y, con él, la puesta en marcha de las calefacciones en la mayoría de hogares. Existen distintos sistemas de calefacción y cada uno tiene sus virtudes, sus defectos, sus pros y sus contras.

Tanto si estás pensando en cambiar la calefacción como si vas a instalarla de nuevo, seguro que el suelo radiante es una de tus principales opciones. Y si no, puede que desees conocer las diferencias, pros y contras del suelo radiante y los radiadores. Sin más, te dejamos con una sencilla explicación de cómo funciona, qué tipos de suelos radiantes existen y las ventajas e inconvenientes de este sistema de calefacción.

De qué va esto del suelo radiante…

Es un sistema de calefacción conocido desde hace décadas pero no siempre bien valorado. Actualmente, la innovación en cuanto a materiales y métodos de instalación le han devuelto protagonismo y ha pasado a ser una opción muy interesante a la hora de instalar o renovar la calefacción de tu casa. Para algunos, el suelo radiante es una maravilla y para otros un sistema de climatización no tan bueno. Pero, ¿qué hay de cierto?

El método para calentar en el que se basa la calefacción radiante no es tan novedoso como pudiera parecer. En realidad, hay estudios que apuntan a que ya existía algo similar en las casas patricias del Imperio romano. Por supuesto, el radiante actual poco tiene que ver con el sistema utilizado hace siglos, pero la base es la misma: colocar bajo el pavimento un entramado de tubos, que, al calentarse por algún método eficaz, puedan ser capaces de transmitir ese calor a la superficie.

Suelo radiante eléctrico

Fuente: www.rointe.com

¿Cómo funciona el suelo radiante?

Hay distintos sistemas de calefacción y todos persiguen un mismo objetivo: lograr una temperatura confortable en cualquier habitación. A diferencia de otras, que incluyen elementos como estufas, bombas de calor o radiadores, la radiante, es una calefacción “invisible” porque queda oculta bajo el pavimento. Esta puede utilizarse en suelos de madera, tarimas y laminados, de baldosas, etc. sin ningún problema si bien es cierto que existen materiales mejores conductores que otros.

El funcionamiento es simple: una serie de cables o de finos tubos colocados generalmente en el suelo, aunque también pueden estar en las paredes, alcanzan determinada temperatura por medios diversos y comienzan a desprender calor elevando la temperatura de la estancia.

Sabemos que el aire caliente pesa menos que el frio y, por eso, siempre tiende a subir, por lo que, una vez que el calor traspase el pavimento, comenzará a distribuirse por toda el área en la que el suelo radiante haya sido instalado.

Instalación suelo radiante

Tipos de sistemas de calefacción radiante

Si te estás haciendo una casa o tienes prevista una reforma integral y piensas en el suelo radiante como opción para calentar tu vivienda, conviene tener claro que existen distintos tipos de calefacción radiante. Algunos han quedado obsoletos y otros, en cambio, son realmente eficaces y ecológicos. Principalmente pueden distinguirse tres:

Suelo radiante eléctrico

Es el conocido como “hilo radiante” y funciona directamente con energía eléctrica, de ahí su coste considerable. El suelo radiante eléctrico consiste en instalar una serie de conductores (cables específicos) con el aislamiento necesario, que, al conectarse a la electricidad, se irán calentado hasta alcanzar la temperatura deseada que consiga crear un ambiente confortable en la vivienda.

Suelo radiante por fibra de carbono

Es la evolución del clásico hilo radiante anteriormente descrito, que ya se utiliza muy poco debido al elevado consumo eléctrico que implica. En la actualidad, el antiguo cableado se ha sustituido por otro elaborado en fibra de carbono, dado que el carbono es un excelente conductor que transforma la corriente eléctrica en calor con un consumo energético notablemente inferior. Es un sistema de calefacción del que obtener un magnífico rendimiento y resultados completamente satisfactorios sin que la factura de la luz suponga un descalabro (aun mayor).

Suelo radiante por agua

Mucho más moderno y eficaz, este sistema radiante es el más utilizado por sus múltiples ventajas respecto al eléctrico. Consiste en colocar una serie de finas tuberías bajo el pavimento por las que discurrirá agua caliente a una temperatura por debajo de los 50º, generalmente entre 30º – 40º, más que suficiente para lograr desprender calor y trasladarlo a la superficie. El radiante por agua ha demostrado ser un sistema de climatización práctico y eficiente, que llegar a suponer un importante ahorro dependiendo de la fuente de energía que utilices para calentar el agua, desde una clásica caldera de condensación de gas natural, hasta soluciones basadas en las energías renovables como pueden ser las placas solares o una caldera que utilice la biomasa como combustible. Reducir el coste que supone calentar tu casa, e incluso refrescarla en verano, sustituyendo el agua caliente por agua fría, es posible con este innovador sistema de suelo radiante por agua.

Suelo radiante eléctrico o por agua

Instalación de suelo radiante, ¿cómo es?

La instalación de este sistema de calefacción no requiere grandes obras, pero hay que tener en cuenta que los conductos de transmisión del calor van por debajo del pavimento, así que lo ideal, si quieres ponerlo, es aprovechar una reforma que incluya el cambio de suelos de la vivienda. Si te estás haciendo una casa, lo tienes aún más fácil. Simplemente tendrás que decidirlo antes de solar.

La instalación siempre debe correr a cuenta de profesionales que te asesoren sobre el tipo de instalación radiante idónea para tu casa, teniendo en cuenta variables como sus dimensiones, el tipo de pavimento existente o previsto (madera, gres, cerámica…) e incluso el uso que se va a dar a cada habitación.

Instalación suelo radiante por agua

De manera resumida, los pasos para realizar una instalación de suelo radiante son:

  • Preparación de la superficie, incluyendo la colocación de los necesarios paneles aislantes.
  • Fijación de bandas perimetrales que serán las encargadas de absorber la posible dilatación del suelo.
  • Instalación y fijación de las tuberías (o cables), indispensables para que circule el agua caliente (o la electricidad). El circuito de las tuberías puede variar en función de las necesidades de cada habitación, pero por lo general siguen un diseño en “serpentín” o doble serpentín.
  • Recubrimiento con el mortero y solado.
  • Además, la instalación requerirá la conexión con la fuente suministradora de la energía (bomba de calor, caldera, electricidad…).

Parece algo engorroso, pero poner suelo radiante es bastante sencillo y no lleva demasiado tiempo dado que la mayoría de los elementos de instalación son prefabricados y solo es necesario colocarlos correctamente.

Ventajas e inconvenientes del suelo radiante

Para algunos es el mejor sistema de climatización posible, pero el suelo radiante también tiene sus detractores. Entre las ventajas hay que señalar:

  1. Ahorro energético y posibilidad de utilizar fuentes de energía renovable.
  2. Temperatura homogénea y confortable con posibilidad de regularla.
  3. Máximo aprovechamiento del espacio disponible por la ausencia de elementos calefactores en superficie.
  4. Calefacción segura, limpia, silenciosa y prácticamente sin mantenimiento.
  5. El suelo radiante por agua puede convertirse, además, en climatizador refrescando la casa en verano.

Como inconvenientes que también debes tener en cuenta destacan:

  1. Tarda un tiempo en alcanzar la temperatura deseada por la inercia térmica. Es aconsejable para estancias de uso continuado.
  2. La instalación requiere levantar el pavimento de una estancia ya solada.
SUELO RADIANTE POR AGUA O ELÉCTRICO: EL SISTEMA DE CALEFACCIÓN CONFORTABLE Y EFICIENTE
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