Aunque el sector de las reformas inmobiliarias está lleno de excelentes profesionales, conviene seguir algunas recomendaciones para evitar que te puedan engañar, si tienes la mala suerte de dar con uno que no sea.
Embarcarte en un proyecto de este calibre es toda una decisión. Hacer una reforma integral que implique la renovación de instalaciones eléctricas y el cambio de elementos estructurales básicos como las tuberías, la tomas de agua, las ventanas… supone un desembolso económico importante y además, mucha ilusión al pensar en cómo quedará tu nueva casa y cuándo podrás disfrutar de ella.
Por desgracia, oímos con frecuencia casos en los que una reforma ha finalizado mal, con obras a medio terminar, con acabados que no resultan satisfactorios o, peor aún, con denuncias por engaños y estafas. No tiene por qué pasarte, pero estar atento a algunos síntomas “sospechosos” puede evitar más de un disgusto.

¿En qué te pueden intentar engañar al hacer una reforma?

Desde pequeñas trampas, hasta situaciones más graves… toma nota de qué debes tener en cuenta para que todo esté claro, de principio a fin, y tu reforma vaya sobre ruedas

1. Presupuesto incompleto y con “sorpresas”

Antes de decidir qué empresa va a ejecutar la obra es fundamental pedir varios presupuestos para poder comparar precios. Todos queremos ahorrar en lo posible, pero un proyecto demasiado barato puede no ser realista y, al final, salirte bastante más caro. Un buen presupuesto tiene estar bien detallado, partida por partida, especificando qué está incluido y qué no.
Si has estudiado varios y uno es “un chollo espectacular”, probablemente y, tal vez, sin mala intención, no está completo y a la hora de desarrollarlo, tendrás que desembolsar más dinero del previsto.
Un consejo: infórmate, en lo posible, de cuánto cuestan los materiales. En algunos casos es complicado, pero en otros no. En cualquier tienda online puedes conocer el precio, por ejemplo, del metro cuadrado del suelo cerámico que te gusta. Haz tus cálculo ¿el prepuesto que te han ofrecido no cubre ni los costes?… algo no encaja.

2. La calidad de los materiales

Otra pequeña trampa que sienta realmente mal porque el resultado final no es el esperado. Es importante detallar, en el presupuesto, las calidades, de manera que queden bien claras, especificando, además, que si se coloca una de inferior a la pactada, tienes derecho a que la diferencia a tu favor sea descontada de la factura final. Los detalles importan. Si has establecido que tus módulos de cocina van con zócalo y no te lo han puesto “porque no había, pero el modelo es el mismo”… no lo aceptes, te están colocando uno más barato.

3. Los trabajadores

Infórmate bien sobre la empresa con la que contratas la obra y sobre los trabajadores que la forman. Es importante que los operarios estén dados de alta en el régimen de la Seguridad Social que les corresponda. Si no lo están, piensa en lo que supondría un accidente laboral mientras trabajan en tu casa.

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4. Las “ayudas”

Es una palabra que se repite en muchos presupuestos. Hacen referencia a pequeños trabajos “extra”, como puede ser hacer una regata para instalar cables, retirada de escombros, instalación de sanitarios… Es algo normal, pero intenta detallar su importe. A veces resultan demasiado generales y por ahí “se escapan” algunos euros. Por ejemplo si te han presupuestado por X dinero la reforma total de la cocina ¿por qué luego aparece “ayuda” a la instalación del cableado eléctrico? ¿está incluido o no? Conviene aclararlo.

5. Tiempo de ejecución de la reforma

Algunas empresas, por el afán de abarcar todo el trabajo posible, se implican en varias obras al mismo tiempo y, al final, no pueden cumplir con los plazos acordados. Es desesperante ver cómo tu reforma está parada y no avanza. Puede que, tal vez, esta situación te esté causando pérdidas económicas (por ejemplo vives de alquiler y piensas mudarte a tu casa en cuanto la reforma finalice). En este sentido, el mejor consejo es que firmes un contrato con la fecha de inicio y finalización de la reforma.

6. Pagos adelantados

Es normal que te pidan un dinero al comienzo de las obras para la compra del material y los primeros gastos, pero debe ser una cantidad razonable, pactada por ambas partes. Todo dependerá del calibre y del coste total de la reforma pero, un buen plan de pagos debe dividirse en tres aportaciones económicas: la primera entorno al 10% – 15% del importe total del presupuesto; la segunda, cuando la reforma avance y esté, más o menos, a mitad de ejecución, por lo que, en correspondencia, deberías pagar hasta la mitad de lo acordado y, el último pago, al quedar terminada la obra y con todo a tu gusto. Si alguien te pide una suma demasiado alta al principio… desconfía y no “sueltes” el dinero.

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