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REFORMAS INTEGRALES O POR PARTES. VENTAJAS Y DESVENTAJAS

Las reformas son una necesidad por la que, tarde o temprano, todos tenemos que pasar. Da igual que se sea propietario de un local comercial o de una vivienda y también es indiferente que el espacio se cuide al máximo, el desgaste del uso acaba haciendo mella sobre todos los materiales. Pero, cuando llega el momento de realizar una reforma, no basta con decidirse, hay que valorar otros muchos aspectos que resultan de gran importancia. Por ejemplo, si se hace mejor una reforma integral o una por parte.

Aquí vamos a explicarte ambos tipos para que puedas tener más claras las ventajas y desventajas de ambos tipos de intervención. ¡Manos a la obra!

La reforma integral, características

Entender lo que es una reforma integral no cuesta demasiado. Basta con imaginar que se compra una vivienda de segunda mano en la que no se puede aprovechar nada o que un local comercial está en tan malas condiciones que es imposible abrirlo al público de una forma seria.

Es evidente que por reforma integral vamos a entender a partir de ahora aquella que se ocupa de cambiar, arreglar y mejorar todas las partes y habitaciones de una vivienda sin ningún tipo de excepción.

Este tipo de intervención se centrará tanto en los elementos visibles, paredes o suelos por ejemplo, pero también en las instalaciones que no se ven a simple vista. Hablamos de la electricidad o e la fontanería, elementos que se esconde de los ojos, pero que son fundamentales para que la posterior habitabilidad del espacio sea la adecuada.

Por supuesto, hay casos en los que este tipo de reforma tendrá incluso que detenerse para poder ver el estado estructural del espacio a visitar. Esto se produce normalmente en las casas individuales, ya que no suele haber ningún problema de este en los pisos o en los locales comerciales que se encuentran dentro de grandes comunidades de propietarios.

Lo importante a tener en claro cuando se habla de una reforma integral es que, sencillamente, se va a intervenir en todos los elementos que formen parte del espacio a reformar y, lo más importante, que esto se hará al mismo tiempo.

La reforma por partes: características principales

Ahora bien, podemos retomar el ejemplo que pusimos antes, el de comprar una vivienda o un local comercial, e imaginar que este no tiene necesidad de que lo cambien absolutamente para tener unas condiciones de habitabilidad mínimas.

Es más, hay viviendas que se adquieren y que están en muy buenas condiciones necesitando solo que se repare el baño o que se sustituya parte de la instalación de fontanería por poner un par de ejemplos de lo que pueden ser intervenciones aisladas.

También es posible que la vivienda o el local comercial del que hablamos tengan solo desperfectos estéticos. Por ejemplo, que las paredes necesiten una mano de pintura o el arreglo de pequeñas imperfecciones o que los suelos tengan daños de poca importancia que se puedan intervenir fácilmente.

Lo importante a tener en cuenta en las reformas por partes es sencillamente que esta no ocupará en ningún momento el cien por cien del espacio y que se llevará a cabo solo en una o en varias partes localizadas de la vivienda, algo que, como veremos después, tiene sus ventajas sobre la reforma integral, pero también muchas desventajas.

reformas por partes

¿Una reforma integral por partes?

Hay un tercer tipo de reforma que mezcla las dos que antes hemos descrito. Muchas personas se preguntan si se puede llevar a cabo una reforma integral por partes. Es decir, puede existir la necesidad de llevar a cabo la reforma completa de una vivienda o de un local comercial, pero puede existir el deseo o la necesidad de ir haciéndola poco a poco acometiendo cada parte de la reforma de forma individualizada.

Lo cierto es que sí se puede, no hay problema en este sentido. Ahora bien, que no haya problema no significa que esta no sea la peor solución de todas. Ya explicaremos más a fondo cuáles son sus inconvenientes, pero lo cierto es que este tipo de intervención es lenta e incómoda por sus características.

Ahora bien, hay personas que tienen que elegirla por un motivo o por otro. Lo cierto es que esta opción solo se debe escoger en el caso de no tener ninguna otra posibilidad, por diferentes situaciones, siendo el resto de las opciones mejores cuando no hay obligaciones que indiquen que esta reforma mixta debe ser la opción preferida.

Los puntos a favor de una reforma integral

Vamos ya con los aspectos que hacen que la reforma integral sea una buena opción. Hay que dejar una cosa clara en este punto, la opinión de cualquier experto es la misma: si hay que hacer muchas modificaciones en un espacio e incluso cambiar este por entero, lo mejor es siempre apostar por la reforma integral de forma decidida.

Desde aquí nos sumamos a esta opinión, y es que una reforma integral va a tener un mayor número de ventajas siempre que el espacio que se vaya a intervenir tenga la necesidad de ser modificado a fondo.

Pero, ¿por qué? Bueno, hay que empezar por temas de organización. Una vivienda, por ejemplo, en la que haya que hacerlo todo nuevo, desde la instalación de la electricidad a la pintura de las paredes pasando por el suelo o los muebles del baño o la cocina, tendrá siempre un desarrollo más organizado si se plantea y se ejecuta de forma integral.

Los profesionales que se hagan cargo de la reforma van a ir organizando la misma de forma que las diferentes tareas no solo no se pisen, sino que unas y otras no hagan correr riesgos a las partes ya terminadas. Nos referimos, por ejemplo, a enlucir las paredes antes de colocar el suelo para que este no vaya sufrir desperfectos de ningún tipo o a colocar las puertas interiores al final del todo para evitar que estas puedan estropearse.

Está claro que la organización es un punto muy a favor de las reformas integrales, pero hay más. El tiempo de intervención se reduce considerablemente. Si se lleva a cabo una reforma por partes con el objetivo de cambiarle la cara por completo a una vivienda después de sucesivas y pequeñas reformas, los tiempos de intervención se van a disparar y, por lo tanto, también la incomodidad de estar de obras.

No hay que perder de vista esto, ya que lo mejor de una reforma es verla terminada a la perfección y cuanto antes. El motivo que hace que una reforma integral tenga un tiempo de ejecución menor es evidente. En una vivienda o en un local en el que se vaya a realizar este tipo de obra, no podrá haber ni habitantes ni actividad, por lo que los trabajadores solo se van a tener que preocupar de realizar su trabajo sin ninguna distracción.

Hay una tercera ventaja a tener muy en cuenta: el precio. A la larga, una reforma integral hecha de una vez es mucho más económica que una hecha por partes que tenga los mismos materiales y las mismas zonas de ejecución.

El motivo es muy sencillo. Las empresas cobran también por términos de desplazamiento y otros aspectos que se multiplican en las reformas por partes, pero que desaparecen en las obras que se llevan a cabo de una vez. Esto es un aspecto a tener muy en cuenta, ya que el ahorro puede ser considerable a poco que se tengan en cuenta los añadidos que suelen tener las empresas por cada desplazamiento.

Y aún hay una última ventaja de las reformas integrales. En términos generales, esta es la única opción para conseguir que una reforma tenga un aire de unidad que es necesario en muchos casos. Es decir, al comenzar con una reforma, si esta se hace de una vez, a la vivienda o al local comercial se le podrá dar un estilo propio y único. Sin embargo, las reformas por partes suelen tener un efecto final contradictorio o, como se suele decir, parecer parches, algo que desluce un poco las mejoras hechas.

Para ver de una forma más clara las ventajas que hemos enunciado de las reformas integrales, aquí las tienes resumidas en una lista:

  • Mejor organización.
  • Menor tiempo de intervención.
  • Ahorro en el precio.
  • Sensación de unidad en el estilo.

reformas por partes

Aspectos positivos de una reforma por partes

Hemos visto los puntos a favor de las reformas integrales. ¿Significa esto que las reformas por parte no tienen ventajas? En absoluto, los tienen, aunque sean muy diferentes a los que hemos visto antes y, por lo tanto, se adapten a un tipo de situaciones muy diferentes.

Lo que queremos decir es que la reforma por partes solo tiene ventajas si se dan las condiciones adecuadas para ello. Estas son, por ejemplo, el no poder abandonar la vivienda que se va a reformar mientras dura la intervención, lo que hace imposible que se acometa una reforma integral que haga imposible vivir en una casa mientras dure esta.

También es posible que en un momento determinado no se tengan los recursos económicos necesarios para llevar a cabo una reforma integral. En esta situación, lo mejor es buscar cuáles son las prioridades de la vivienda y comenzar a reformar desde ellas. Es decir, siempre va a ser más importante eliminar las goteras si es que existen que cambiar el suelo del salón por uno que nos guste más.

Dicho de otra forma, es el presupuesto y las condiciones de que podamos o no abandonar la vivienda la que nos van a llevar a elegir esta segunda opción. De este modo, la reforma por partes va a tener como ventajas principales el ser más económica, aunque solo a corto plazo, y el adaptarse a la vida dentro del espacio que se está reformando.

Al margen de estas dos opciones, no hay ninguna ventaja que destaque por encima de la reforma integral, pero nunca se debe perder de vista esta opción en los casos en los que hemos enunciado antes.

Las desventajas de los dos tipos de reformas

Por muchas ventajas que tenga algo, nunca hay nada perfecto y esto es justamente lo que sucede con las reformas integrales. Estas intervenciones son las más recomendadas cuando hay que cambiar la cara por completo a una vivienda o a un espacio comercial, aunque esto no significa que no presenten algún tipo de inconveniente.

Una de las mayores desventajas que tienen es la de tener que abandonar por completo el espacio en el que se va a realizar la reforma. Sí, este tipo de intervención acaba por completo con las condiciones de habitabilidad de cualquier espacio, por lo que habrá que contar con una segunda vivienda para poder vivir en ella mientras se está realizando la reforma.

Esto puede parecer de poca importancia, pero lo cierto es que son muchas las personas que no pueden adaptarse a esta exigencia y, por lo tanto, optar por hacer poco a poco la reforma integral, lo que acaba elevando el tiempo de obra y la incomodidad.

Al margen de lo que acabamos de decir, por las características de una reforma de este tipo, es normal que tenga un tiempo de ejecución mayor que el de una reforma por partes. Esto es lo que parece a simple vista, aunque lo cierto es que, si se suman todos los lapsos necesarios para realizar una reforma por partes, esta última durará más.

Una reforma integral puede suponer en muchos casos un tiempo de ejecución que se dispare a más de uno o dos meses dependiendo del espacio total que se vaya a modificar. No es un tiempo para tomarse a la ligera ni mucho menos, ya que en él habrá que buscar una alternativa a la vivienda que se está reformando o tener un negocio cerrado en el caso de tratarse de la reforma de un local comercial.

Con todo, las desventajas de la reforma integral no llegan nunca a superar a las que tiene la reforma por partes. Esta sí que permite que se siga habitando el espacio en el que se va a realizar la intervención, pero de una forma que puede llegar a ser muy incómoda.

Basta con imaginar, por ejemplo, una vivienda en la que se va a comenzar a reformar solamente el baño. Este tipo de obra, que puede tardar en ejecutarse entre 10 y 15 días, llenará la casa de polvo, de materiales de construcción y, además, dejará sin baño a los habitantes de la misma, algo que puede ser todo un problema si la vivienda no cuenta con más de un baño para uso de los residentes en la misma.

Al margen de la lógica incomodidad, como ya hemos apuntado antes, estas reformas por partes terminan siendo más caras que las que se hacen de forma integral debido a los desplazamientos de los operarios y a que las grandes reformas suelen tener un descuento que no reciben las pequeñas y que es importante no perder de vista.

Puedes consultar nuestro artículo sobre presupuestos de reformas aquí.

¿Qué tipo de reforma elegir?

Después de todo lo que hemos dicho sobre un tipo y otro de reforma, lo lógico es preguntarse cuál es la que interesa en cada caso. Ya has visto las desventajas y las desventajas que cada tipo tiene, por lo que cuentas con información de sobra para poder valorar tu situación y decidir. Ahora bien, hay otros factores que queremos que tengas en cuenta para que puedas tomar la decisión de una forma correcta y sin que tengas dudas de equivocarte.

Para empezar, valora el estado de la vivienda o del local comercial que quieres reformar. Hay casos en los que, por mucho que quieras otra opción, la reforma integral es la mejor elección a largo plazo. Te hablamos de situaciones en las que las instalaciones de luz y agua están en muy mal estado o en las que el conjunto de todo el espacio está en tan malas condiciones que es imposible que puedas realizar una reforma por partes.

En segundo lugar, estudia bien tu presupuesto. Esto puede parecer algo obvio, ya que una reforma es un gasto importante. Pero lo que tienes que pensar es el tiempo en el que una obra se amortiza. Una reforma integral hecha de forma adecuada estará en uso sin dar el menor problema varias décadas. Sin embargo, una intervención por partes, debido al mal estado de las zonas que no se hayan reformado, puede durar mucho menos.

Combinando tu presupuesto con la urgencia de la reforma y las necesidades del espacio que tienes que intervenir es como vas a descubrir la decisión correcta para cada caso. Ten en cuenta que nunca hay dos viviendas iguales ni dos locales comerciales que tengan las mismas necesidades. De igual forma, no hay dos usuarios similares, ya que cada uno tenemos nuestras necesidades y somos nosotros los únicos en verlas, por lo que también tenemos que pensar desde este punto de vista cuál es la mejor solución para cada caso.

En manos de profesionales

De lo que no cabe ninguna duda es que, independientemente de la opción que se elija para la reforma, hay que contar con profesionales que sean capaces de hacer la obra, pero también de asesorar debidamente sobre cuáles deben ser las prioridades en la intervención y sobre cómo se debe desarrollar el trabajo.

Los expertos en reformas son capaces de adelantarse a muchos de los problemas que los usuarios normales no vemos por cuestiones de experiencia en el trabajo y conocimiento de su profesión. Es por ello que siempre hay que buscar a los mejores y que tampoco hay que tener miedo de pedir presupuestos para encontrar el mejor en cada caso.

Al fin y al cabo, la colaboración con los profesionales que van a realizar la reforma va a ser intensa durante bastante tiempo, por lo que lo mejor es contar con empresas que tengan una base adecuada de experiencia y que den garantías en el trabajo.

En definitiva, ya has visto que puedes elegir entre reformas por partes o integrales. Cada tipo tiene sus ventajas, aunque es esta última la que gana en términos de calidad en los acabados, eficiencia en la ejecución y comodidad. Sin embargo, eres tú quien tiene que decidir cuál es la mejor opción en tu caso, aunque para ello siempre te aconsejamos que te dejes guiar por el consejo de los expertos del sector.

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