Como sabéis, somos especialistas en reformas integrales de pisos y cuando empezamos una, siempre ayudamos a nuestros clientes a definir todos los elementos que pueden mejorar su hogar. Y las puertas son algo indispensable, saber dónde colocarlas y cómo las queremos es algo sumamente necesario antes de comenzar con la transformación y por eso hoy hemos querido mostraros un tipo de puertas bastante desconocido para muchos, ¡las puertas correderas!

Nos hemos dado cuenta que cada vez son más comunes las viviendas de tamaño reducido y, por ende, con una decoración más minimalista. Y no lo decimos nosotros, hay estudios que lo corroboran.

Es por esta razón, que a pesar de la cantidad de años que hace que existen las puertas correderas (las primeras datan del siglo I en algunas casas romanas), no ha sido hasta este momento que se han puesto más de moda. Por una sencilla razón, ocupan menos espacio.

Pero, si estás pensando en colocar una puerta corredera en alguna estancia de tu casa, o incluso en tu oficina, antes debes tener en cuenta una serie de factores, ya que no todas las puertas son iguales, y debes tenerlo en cuenta a la hora de elegir la que mejor se vaya a adaptar a tus necesidades.

Sigue leyendo y te contamos todo acerca de estas maravillosas puertas, cuando termines de leer el artículo te habrás convertido en todo un experto.

Clasificación según el número de hojas y su movimiento

Lo primero que debemos tener en consideración a la hora de escoger la mejor puerta corredera para una estancia determinada es la forma de apertura y cierre que tiene, característica de suma importancia porque depende del espacio y la ubicación donde se quiera colocar. En este sentido, encontramos ocho tipos diferentes de puertas correderas:

  • De una hoja: son las más sencillas y se suelen utilizar en estancias interiores, como baños, cocinas o dormitorios. Se trata de un único panel que se mueve de manera horizontal, tanto hacia un lado como hacia el otro.
  • Puertas correderas enfrentadas: son también muy comunes, constan de dos puertas ubicadas en un mismo carril que se abren cada una en un sentido, consiguiendo una apertura de gran tamaño. Se suelen utilizar, sobre todo, en salones o en zonas de separación entre el salón y el comedor, consiguiendo una continuidad en la sala.
  • Paralelas: se encuentran colocadas en dos carriles paralelos y se abren una sobre la otra, por lo que dejan siempre una zona cerrada. Se suelen ver en armarios empotrados y  vestidores
  • Telescópicas: suelen ser de gran tamaño, llegando a cubrir todo el espacio de la pared, desde el suelo hasta el techo. Pueden tener dos o tres hojas incluso y se abren en cadena, es decir, una sobre otra en la misma dirección.
  • Puerta corredera con una parte fija: estas puertas constan de dos partes, una fija a modo de pared, que suele ser de cristal, y otra que funciona como las de una hoja sobre la parte inmóvil. Se suelen utilizar en espacios donde se necesita bastante luz, pero el lugar más común para ver este modelo son las duchas
  • Para esquinas: como su propio nombre indica, estas puertas se cierran en el vértice de una esquina, ya que cada hoja pertenece a una pared, formando un ángulo de 90 grados. Son muy comunes en oficinas.
  • Puertas correderas plegables: se suelen utilizar en salones con salida a terrazas o patios y se suelen fabricar en vidrio. Su modo de cierre es de tipo acordeón.
  • Apilables: son otro tipo de puertas correderas plegables, pero en este caso se cierran a modo persiana, todas las partes sobre el mismo raíl, y quedando las hojas paralelas y pegadas.

Tipos de puertas correderas teniendo en cuenta el material de fabricación

Otro punto muy importante a tener en cuenta a la hora de escoger la puerta corredera perfecta es el material utilizado para su fabricación. Los más comunes para este tipo de mobiliario son tres:

  • Cristal: son muy utilizadas en zonas que requieren mucha luz, como cocinas, baños u oficinas. Hay que valorar que estas puertas deben seguir la directiva europea, y esta dice que el cristal utilizado para su fabricación debe ser templado y de seguridad.
  • Madera: son muy comunes para zonas interiores, como dormitorios, salones o incluso pasillos, ya que consiguen un mayor aislamiento acústico.
  • Metal: no son tan comunes como las anteriores, pero también tienen características positivas, ya que son muy robustas y tienen una gran durabilidad. Debido a su diseño industrial, se suelen ver sobre todo en oficinas o viviendas con decoración minimalista.

Categorías considerando la forma de colocación de las puertas

Pues una vez hayas escogido el material para tu puerta corredera y el tipo de movimiento que realizará, es momento de elegir la manera de colocarla con respecto a la pared. De este modo, encontramos dos tipos más de puertas:

  • Puertas correderas encastradas: tal como indica su nombre, son aquellas que se encuentran encajadas a la pared, es decir, se ocultan totalmente, mediante los raíles, dentro de los tabiques. Se requiere mayor inversión, ya que es necesario realizar una obra para conseguir colocarlas.
  • Puertas correderas exteriores: se colocan vistas, a través de la instalación de bisagras metálicas. Estos herrajes, a su vez, pueden estar descubiertos o bien tapados con tablas de otro material.

No sabemos a vosotros, pero a nosotros las puertas correderas nos han conquistado, una forma de separación de estancias muy estética y que facilita el aprovechamiento de todo el espacio posible. ¿Qué más se puede pedir?

De todos modos, si necesitas más información o un presupuesto personalizado para una reforma integral, no dudes en contactarnos, intentaremos ayudarte en todo lo que esté en nuestras manos, y sin ningún tipo de compromiso.

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